Crecer en Bunga: nuestro proyecto pedagógico, etapa a etapa
En los primeros años, aprender sucede en los gestos cotidianos: desplazarse para alcanzar un objeto, intentar beber de un vaso, descubrir una palabra o acercarse a otro niño.
En Bunga acompañamos estos descubrimientos desde la filosofía Montessori, ofreciendo un ambiente cuidado, propuestas adecuadas a cada etapa y adultos que observan, escuchan y ayudan cuando es necesario.
Nuestro propósito es que cada niño se sienta seguro, reconocido y capaz, y pueda desarrollar su autonomía a su propio ritmo.
Cómo se organizan nuestros grupos
En Bunga contamos con cuatro grupos: Nido 1, Nido 2, Comunidad Infantil y Casa de Niños. Cada uno ofrece un ambiente y unas propuestas que responden a diferentes momentos del desarrollo.
Las edades son orientativas y se solapan porque cada niño sigue su propio recorrido. Además de la edad, observamos su movimiento, sus intereses, su autonomía y su bienestar para valorar qué ambiente puede acompañarlo mejor.
Los cambios de grupo se acompañan de manera gradual, cuidando los vínculos y dando tiempo para familiarizarse con el nuevo ambiente.
Nido 1: descubrir el mundo con seguridad
De 8 a 14 meses · Gateadores y caminantes iniciales
El grupo acoge un máximo de 12 bebés acompañados por tres adultas de referencia, con una ratio de una adulta por cada cuatro bebés.
En esta etapa, el vínculo con las adultas de referencia y la libertad de movimiento ocupan un lugar central. Ofrecemos una presencia cercana y un entorno accesible que invita a explorar desde las propias posibilidades.
El equipo de Nido 1
Carla Imparato · Guía, referente español- inglés
Responsable de la coordinación pedagógica y de las adaptaciones. Acompaña la incorporación de cada niño junto a su familia y al equipo, y orienta las propuestas y las formas de acompañamiento a partir de la observación.
Julia Acien · Guía y referente catalán
Coordina las rutinas de Nido 1, cuidando la organización cotidiana del grupo y la continuidad de los momentos de alimentación, descanso, higiene y actividad.
Julia Oviedo · Asistente del grupo
Acompaña las rutinas y atiende las necesidades individuales de cada niño, ofreciendo cuidado y cercanía en los momentos de alimentación, higiene, descanso y exploración.
Durante la adaptación, trabajamos junto a las familias para que cada niño pueda familiarizarse con el ambiente, construir vínculos de confianza y ampliar progresivamente su estancia, atendiendo a su ritmo y bienestar.
¿Qué acompañamos en esta etapa?
El movimiento libre: gatear, cambiar de postura, alcanzar objetos y explorar los primeros desplazamientos de pie, respetando el ritmo de cada niño.
La coordinación de las manos: agarrar, soltar, introducir y sacar objetos mediante propuestas sencillas.
La comunicación y el lenguaje: responder a gestos y sonidos, nombrar lo que sucede y compartir canciones y libros.
La participación en los cuidados: ofrecer tiempo y oportunidades para colaborar, según sus posibilidades, al comer, vestirse o cambiar el pañal.
Los momentos de alimentación, descanso e higiene forman parte de la experiencia pedagógica. Son oportunidades para construir confianza, conocer el propio cuerpo y participar en lo que sucede.
Nido 2: un puente hacia la Comunidad Infantil
De 14 a 23 meses · Pequeños caminantes
El grupo está formado por ocho niños acompañados por dos adultas de referencia, con una ratio de una adulta por cada cuatro niños.
Nido 2 ofrece un ambiente más pequeño, recogido y cuidadosamente organizado. Es un grupo de transición en el que acompañamos el control y la coordinación del movimiento, la conquista progresiva de la independencia y los primeros aprendizajes de la vida en comunidad.
La marcha abre nuevas posibilidades: desplazarse para elegir una actividad, transportar un objeto o acercarse a un compañero. Acompañamos esta creciente iniciativa, ofreciendo seguridad y una ayuda ajustada a cada momento.
El equipo de Nido 2
Magali Herrera · Guía Montessori
Coordina las propuestas de actividades, preparando el ambiente y seleccionando experiencias adecuadas a los intereses y al momento de desarrollo de los niños. Junto con Agustina, organiza las rutinas diarias y el cuidado personal.
Agustina Wagner · Educadora Asistente
Acompaña las actividades y participa, junto con Magali, en la organización de las rutinas y la atención a las necesidades de cada niño. Ofrece apoyo para que puedan participar progresivamente en sus cuidados y en la vida cotidiana del grupo.
¿Qué acompañamos en esta etapa?
La coordinación del movimiento: caminar con mayor estabilidad, agacharse, transportar objetos y explorar el espacio.
La vida práctica: participar en pequeñas acciones cotidianas, como guardar un material, colaborar al vestirse o limpiar un pequeño derrame.
El lenguaje: ampliar el vocabulario mediante objetos reales, imágenes, cuentos, canciones y conversaciones.
La concentración: elegir una propuesta, repetirla y disponer del tiempo necesario para explorarla.
Los primeros encuentros sociales: expresar necesidades, acercarse a los demás y reconocer los límites del espacio compartido con el apoyo del adulto.
La autonomía se construye poco a poco, con oportunidades reales de participar, tiempo para intentar y ayuda cuando hace falta. Este recorrido prepara gradualmente al niño para una participación más autónoma en la Comunidad Infantil, respetando su ritmo y bienestar.
Comunidad Infantil y Casa de Niños: una comunidad compartida
Comunidad Infantil y Casa de Niños cuentan con ocho niños en cada grupo. Ambos comparten el acompañamiento de Lucía y Tichi: 16 niños y dos adultas de referencia en conjunto, con una ratio de una adulta por cada ocho niños.
A lo largo de las semanas, los grupos se combinan de manera flexible. Esta organización permite relacionarse con todos los compañeros, compartir experiencias con ambas Guías y ampliar los vínculos dentro de Bunga.
Estos encuentros se complementan con momentos de trabajo en grupos reducidos, que permiten observar de cerca a cada niño, ofrecer presentaciones individuales y ajustar las propuestas a sus intereses y necesidades.
Así, la experiencia de pertenecer a una comunidad más amplia convive con un acompañamiento atento al recorrido individual.
El equipo de ambos grupos
Lucía Monti · Guía Montessori y coordinadora de ambos grupos · Referente español - inglés
Coordina Comunidad Infantil y Casa de Niños y es responsable de la propuesta pedagógica de Casa de Niños. Organiza las experiencias de aprendizaje y acompaña el recorrido individual de los niños. Junto con Carla, coordina el proyecto pedagógico y la comunicación con las familias.
Tichi García · Guía, Responsable de arte, exploración sensorial y lenguaje corporal · Referente español - inglés
Prepara y acompaña propuestas que permiten a los niños descubrir materiales, explorar con los sentidos y expresarse a través del cuerpo, el movimiento y la creación artística. Trabaja junto con Lucía para integrar estas experiencias en la vida de ambos grupos.
Comunidad Infantil: participar y sentirse parte
A partir de 18 meses · Caminantes expertos
Con un movimiento más seguro, aparecen nuevas posibilidades de colaboración y exploración. El niño puede participar de manera creciente en la vida del grupo y encontrar satisfacción en hacer cosas por sí mismo.
¿Qué acompañamos en esta etapa?
El cuidado personal y del ambiente: lavarse las manos, colaborar al ponerse los zapatos, llevar materiales y devolverlos a su lugar.
La coordinación y la atención: realizar actividades con una secuencia sencilla, como trasvasar, encajar o limpiar una superficie.
La expresión oral: nombrar, pedir, conversar y expresar preferencias.
La convivencia: cuidar el espacio compartido, reconocer límites y atravesar pequeños conflictos con acompañamiento.
La expresión creativa: explorar el arte, la música y el movimiento.
Acciones como llevar un vaso a la mesa o guardar un material reúnen muchos aprendizajes: coordinar movimientos, recordar una secuencia, cuidar el entorno y descubrir la propia capacidad de contribuir.
Casa de Niños: crecer hacia una nueva etapa
A partir de 24 meses · Preparación para la siguiente etapa escolar
En este grupo acompañamos una autonomía cada vez mayor, el deseo de explorar propuestas más elaboradas y una participación más activa en la comunidad.
La preparación para la siguiente etapa escolar se construye a través de experiencias que fortalecen la confianza, la comunicación, la iniciativa y el disfrute de aprender.
¿Qué acompañamos en esta etapa?
La autonomía cotidiana: asumir pequeñas responsabilidades y participar en el cuidado personal y del entorno.
La concentración y las secuencias: sostener una actividad durante más tiempo y completar sus diferentes pasos.
El lenguaje: ampliar el vocabulario, conversar y disfrutar de cuentos, canciones y juegos de palabras.
La exploración sensorial: observar y comparar cualidades como el tamaño, la forma, el color o la textura.
La vida en grupo: expresar necesidades, escuchar a otros y encontrar soluciones con apoyo.
La creatividad y la curiosidad: explorar materiales, hacer preguntas y descubrir nuevas posibilidades.
Las propuestas se ajustan a los intereses y al momento de cada niño, ofreciendo desafíos que pueda abordar con entusiasmo y confianza.
Una misma mirada en todas las etapas
En todos los grupos, las guías y asistentes cuidan el vínculo, preparan el ambiente y observan para ofrecer oportunidades adecuadas. Su presencia permite explorar con confianza y encontrar ayuda cuando hace falta.
Acompañar la autonomía implica dar tiempo para intentar, reconocer cuándo intervenir y ofrecer una ayuda que permita al niño seguir participando. También significa sostener las emociones, ofrecer límites claros y cuidar las relaciones dentro del grupo.
El ambiente forma parte de este acompañamiento: materiales accesibles, mobiliario a la altura de los niños y un orden que les ayuda a orientarse, elegir y actuar con creciente independencia.
Podéis conocer más sobre las personas que acompañan a vuestros hijos en nuestro equipo de acompañamiento.
Las familias, parte del proceso
La relación entre las familias y el equipo es una parte esencial de nuestro acompañamiento. Cada niño vive experiencias en casa y en Bunga que se complementan, y compartir información en ambas direcciones nos permite comprender mejor sus necesidades y cuidar su bienestar.
Desde casa, conocer cómo ha descansado, qué cambios está viviendo, qué nuevos intereses aparecen o cómo expresa sus emociones nos ayuda a acompañarlo con mayor sensibilidad. Desde Bunga, compartimos sus descubrimientos, sus relaciones, los retos que encuentra y las formas de acompañamiento que le ayudan.
Este intercambio nos permite construir un lenguaje compartido entre la familia y el equipo: comprender qué necesita el niño, cómo respondemos a sus emociones, qué límites le ofrecemos y qué oportunidades le damos para participar y desarrollar su autonomía.
La coherencia se construye a través del diálogo. Aunque casa y Bunga tengan rutinas diferentes, podemos acordar maneras de acompañar que el niño reconozca: darle tiempo para intentar, anticipar lo que va a suceder, poner palabras a sus emociones y ofrecer límites claros y respetuosos. Esa continuidad le ayuda a orientarse y a sentirse seguro.
Por eso, os invitamos a compartir tanto las pequeñas novedades cotidianas como las dudas o situaciones que os preocupan. Las conversaciones del día a día y las tutorías nos permiten escuchar distintas miradas, revisar juntos lo que necesita vuestro hijo y acordar cómo acompañarlo.
Familias y equipo aportamos conocimientos diferentes y valiosos sobre cada niño. Al ponerlos en común, podemos ofrecerle un acompañamiento más coherente, cercano y atento a su momento de desarrollo.